Competencia lectora
No debe confundirse lectura, como término o categoría, con
otro concepto muy relacionado con este de competencia lectora, ya que esté
concepto de competencia lectora encierra una posición didáctica, mientras en el
primero de lectura tiende a ser más un término lingüístico. También, es
importante considerar que entre competencia y habilidad hay una vinculación
estrecha, más no una identidad. De ahí, la necesidad de hacer una breve
valoración de la relación entre estos dos conceptos, que constituyen palabras
claves dentro de este artículo.
Estas habilidades generalizadas, a diferencia de la
habilidad invariante lectora, son más mutables; ya que en dependencia de los
conocimientos y experiencias del lector respecto al contenido o forma del
texto, así será el grado de entendimiento, comprensión o interpretación (ECI)
de cualquier tipo de texto. La habilidad invariante tiende a ser estable, en un
período relativamente prolongado. Esta debe ser definida en cada subsistema o
nivel educacional.
Se presenta un ejemplo de como sería la diferenciación entre
entender, comprender e interpretar, para el mejor entendimiento de estas tres
habilidades. Al mismo tiempo, se puede ver su correspondencia entre los tipos
de textos y las habilidades generalizadas. Por tanto, imaginémonos que el
siguiente segmento se encuentra en tres textos diferentes: en un transtexto, en
un interatexto y en un litexto, formas abreviadas del texto transaccional,
texto interaccional y del texto literario, respectivamente.
Segmento de un texto: Él tomó la llave y abrió la puerta
Si esta oración compuesta se encuentra dentro de un
transtexto, lo lógico es que deba ser entendida, por lo que en su sentido
literal debe entenderse como la concepción de un ser de sexo masculino que toma
un objeto con la mano y seguidamente, con ese objeto (generalmente de metal)
abre la puerta. El cotexto y el contexto pudieran posibilitar definir si ese EL
es un viejo, un joven, etc; si la llave era pequeña, mediana, o grande, o de
metal o tipo tarjeta; y así sucesivamente. En un transtexto lo elemental, lo
esencial es entender, pues las características intrínsecas de esta tipología
textual presupone ese accionar. Esto no quiere decir que Ud. no pueda
“interpretar” o “comprender” este tipo de texto, pero lo lógico es que sea
entendido.
Si imaginariamente, esa misma oración compuesta se encuentra
formando parte de un interatexto, entonces la lógica presupone que ese texto
debe ser comprendido. De ahí, que se trate de determinar el sentido
complementario del mismo. Independientemente de las influencias del cotexto y
del contexto, en este caso será necesario inferir el porqué de esa expresión.
La noción que se debe representar fluctúa, fundamentalmente, quién es él, y
luego a partir de ahí, pues pudiera ser que la idea a comprender pudiera ser
que ese Él no
rompió la puerta.
Sin embargo, si este segmento textual se encuentra dentro de
un litexto, evidentemente, que debe ser interpretado, lo cual implica no una
concepción, o una noción, sino una imagen, que independientemente del cotexto y
del contexto deberá reflejar la cultura del lector y la creatividad, de hacer
suyo este elemento. Este segmento pudiera referir a un acto sexual donde la
llave pudiera ser interpretada como el órgano reproductor masculino y la puerta
como el órgano femenino.
El ejemplo anterior, solo en este caso para poder explicar
como funciona la relación entre el propósito(objetivo) de la lectura, el tipo
de texto(contenido) con la forma final de asimilarlo o enfrentarlo en dependencia
de estos que la anteceden. Estas habilidades no son niveles, aún cuando al
inicio se pueden manifestar como tales. Para desarrollarlas se debe establecer
un sistema de ejercicios diferenciados que presuponen metodologías diferentes
para cada tipo de texto, que sería tema, de otros trabajos.
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